lunes, 30 de julio de 2012

EL BOTÓN DEL PANTALÓN


La zona estelar berbenautika de Systema Solar es una avalancha de poder sonoro y visual. Una descarga incontrolable que llega a reinterpretar y revitalizar las raíces folclóricas de la costa Caribe colombiana: Cumbias, fandangos, Bullerengues y Champetas, emergen y estallan en sus improvisaciones mezcladas con herramientas y lenguajes propios de la música electrónica.

El Systema es un gran logro, un paso acertado en la evolución musical de nuestras raíces, vigorizándolas: El Botón del pantalón, su más reciente sencillo, me hizo recordar, apenas pude escucharlo a mis amigos de Simón Bolívar y Costa Hermosa, barrios de los límites entre Soledad y Barranquilla: Puede denominarse como una champeta; pero mis amigos, que han pasado toda su vida entre Picós y Berbenas, llamarían mejor este tema como una Terapia Criolla y, siendo aún más precisos, como un Rastrillo. No sé si esto de rastrillo sea por el efecto que causan los potentes picós en las berbenas de los barrios más populares donde cumplen el papel de los tambores en las antiguas comunidades afros, de convocar en torno a un hecho social en particular que no siempre es la fiesta: El tambor y el picó resuenan también en el velorio, en el sepelio de un ser querido… Nos arrastran a todos, imnotizados, contorsionándonos, cabeceando, tarareando en torno al potentísimo Sound System que nosotros denominamos Picó deformando el extranjerismo Pick - Up. 

Es una Terapia este Botón del pantalón no sólo por su forma musical sino por cumplir con la función de relajarnos y desentendernos de los problemas, sobre todo económicos, por los que atraviesa todo el país: Es ahí en su mofa, en su frentiar el corte, al aludir directamente la situación:

Pa que apretarme el cinturón
Si la economía no dura
No quiero pasá la vida
De factura en factura

Donde el Systema, y con él sus seguidores, se desembaraza de sus penas y las vuelve un goce permanente, una constante alegría que no se olvida de los males pero si los minimiza buscando mejor vida:

Fiesta, fiesta hay en mi
Ando por la vida relajao y feliz

Terapia, claro, pero no una mera terapia de baile sino de canto, como hemos podido ver, por eso no sólo sería una Terapia en cuanto a género musical, sino una Terapia Criolla pues a estas las diferencia primordialmente el canto de las primeras. ¿Por qué diría yo por boca de mis amigos que es un rastrillo El botón del pantalón? Por su sonido, ese sonido berbenero que no necesitaría identificación en El pozón u Olaya, en Cartagena, en 7 de abril o La ciudadela en Barranquilla o en Pescaito o El Once en Santa Marta, porque habría podido ser lanzado como un estreno exclusivo en el Fidel, el Scorpion Disco Show, el Solista o el Timbalero y nadie habría puesto reparos a los ingredientes electrónicos que tiene por no cambiar la esencia de aquellos LP de origen africanos que servían a nuestros oídos exquisitos platillos de soukous, juju, soca y Calipso, entre otros ritmos traídos en los años 70 y 80 a nuestros puertos caribeños para fortalecer la competencia musical de los coleccionistas y dueños de picós.  Es, más que nada, para mí, una afirmación en las raíces afroantillanas que nos definen a los costeños caribes: Hijos de ese vasto territorio  multicultural más hermanado por la herencia de mamá África: La fuerza, la plasticidad de la expresión afro, el ritmo prevaleciendo a la melodía, y la arritmia sabrosona de las placas, primer elemento digital aplicado a la champeta, subyacen en este tema proveyéndolo del lenguaje popular y la inventiva champetúa que todos los que nos alimentamos vivencialmente en Barranquilla, Santa Marta o Cartagena, llevamos dentro, queramoslo o no, nos enorgullezcamos o no...

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